11 feb 2009

“Vivir del viento” – Alberto Vázquez Figueroa (2003)

Vázquez Figueroa ha utilizado el formato de novela para escribir una denuncia muy directa a la corrupción que envuelve al negocio de los aerogeneradores que tan buena imagen tiene en la sociedad.
La novela es una historia inventada, con personajes imaginarios con personalidades y problemas distintos, pero lo importante del libro es el mensaje, que le deja a uno con una mosca enorme detrás de la oreja, de esas verdes, gordas y peludas, y te hace mirar a los gigantescos molinos de viento de una forma distinta.
Además del tema de la corrupción, en éste y otros ámbitos, trata el tema de la enfermedad terminal, el amor, la lucha por la justicia aunque signifique la ruina personal o lo que es lo mismo, la integridad humana, y otros temas profundos que el autor de “Tuareg” sabe tocar con maestría. No desperdicia ni una oportunidad para exponer su idea sobre los temas más variados, sobretodo en boca de Bruno Barreto, que es sin duda el personaje más atractivo del libro, aunque sea secundario.No es una novela apasionante ni especialmente adictiva, pero sí muy interesante y agradable y fácil de leer.
Me ha gustado.
Ahí van un par de fragmentos que he extraído. Que cada uno juzgue.

“El cáncer nace, aún nadie sabe exactamente por qué razón, dentro del propio cuerpo, por muy perfecto que éste sea, se desarrolla sin control ni explicación posible, y unas cuantas estúpidas y enloquecidas celúlas destruyen por completo en pocos meses la maravilla que otros millones de inteligentes y perfectas células tardaron más de treinta años en construir.
¿Por qué la naturaleza, que se supone que es tan sabia, permite que semejante aberración tenga lugar?”

“La corrupción empapa de tal modo el tejido social en que nos desenvolvemos, que ha acabado por aceptarse con total naturalidad”.

Un mensaje

Desde este humilde blog quiero enviar un mensaje a toda mi gente, y a todas esas personas que de algún modo han formado parte de eso que llamamos “La Vida”, mi propia vida.
A mi mujer y a toda su familia; a mi propia familia, tanto los cercanos como los lejanos, los que veo, los que no y los que nunca veré.
A mi jefe y mis compañeros de trabajo.
A esos empresarios para los que trabajé en tiempos en los que había más penas que glorias.
A mis amigos de Girona.
A aquellos colegas del barrio que hace tanto que no veo, quizás por eso mismo, porque no son más que colegas.
A la gente de Tremp y la de Pobla, los que son amigos, que son bien pocos, los conocidos y los que sólo me suena su cara o ni siquiera me suena, y al resto de habitantes de esta provincia dejada de las manos de Dios y del Demonio.
A los inmigrantes y emigrantes de estas y todas las tierras.
A los que siempre dicen que van a hacer algo que nunca hacen, a los que sí lo hacen, a los que ya ni lo dicen porque se conocen, a los que lo hacen sin pensar…
A los que aman, a los que sufren, a los que viven la vida sin vivirla, a los que la viven a tope.
A los que odian porque no lo pueden evitar, a los que sí pueden y siguen odiando por puro placer –el más dañino de los placeres-.
A los que saben valorar una sonrisa ajena, a los que la saben regalar, los que la dan espontáneamente, los que se la tragan por no darla aunque haga daño, los que no pueden, los que no saben sonreir…
Quiero enviaros a todos un mensaje y que quede escrito aquí para toda la eternidad:




¡MIRA QUÉ PANTALONES DE CUERO NEGRO MÁS GUAPOS QUE ME HE COMPRAO CON UN 10% DE DESCUENTO!!!!!!


Gracias a Patricia Conde por la idea.

2 feb 2009

Radio 3

Me encanta Radio 3.

180 grados.
Discópolis.
La Libélula.
Hoy empieza todo.
Siglo 21.
Como lo oyes.
El Ambigú...

Me encanta Radio 3.

Virginia díaz.
Juan Suárez.
José Miguel López
Virginia Díaz.
Diego Manrique.
Tomás Fernando Flores.
Pilar Arzak.
Virginia Díaz...

Es que Radio 3 me encanta.

25 ene 2009

“El traje del muerto” – Joe Hill (2007)

Conocí la existencia de esta novela por un programa de Radio 3, Discópolis. Es un programa musical, la excusa para hablar de él era que libro se vende, de manera opcional, con un disco que contiene las canciones a las que se hace alusión en él, todas ellas de rock y heavy metal. El protagonista es una estrella de rock duro y gótico ya entrado en años que colecciona cosas extrañas. Joe Hill, que por cierto, es el hijo de Stephen King y ha heredado gran parte de los genes de su padre, debe ser admirador de este tipo de música, porque no pierde una sola oportunidad de hablar de una canción o de un grupo. Sin ir más lejos, el prota tiene dos perros a los que llama Angus y Bon, en alusión directa a Angus Young y Bon Scott, guitarra y cantante de ACDC, este último muerto hace mucho, y en cierta parte del libro que no voy a decir, aparecen otros dos perros con el nombre de Jimmy y Robert, guitarra y cantante de Led Zeppelin.
Al hombre le ofrecen un día la compra del traje de un muerto, con la condición de que el fantasma del muerto va incluido en el precio.
Buen planteamiento.
Tiene momentos verdaderamente espeluznantes, pero la acción se concentra en varios trozos separados por largos desarrollos que sí, son necesarios para que la historia sea bien entendida, pero se hacen un poco pesados. Antes del desenlace final, típico de las novelas de Stephen King, hay un desarrollo de esos muy largo que cuesta de digerir y hace que uno tenga ganas de acabar el libro de una vez.
Pero ¡ojo!, me ha gustado, que nadie piense lo contrario. Si alguien me pregunta que qué tal, diré que bien, sin más.
En Discópolis dijeron que nosequién dijo que era la mejor ópera prima de terror desde hacía mucho tiempo, el libro está bien, pero creo que no es para tanto.

21 ene 2009

¿Habéis visto el nuevo R 29?

!Qué raro y qué guapo!
Parece que este año hay cambios importantes en estética.
!Vamo Torete, con do cohone a por el Mundiá!
El 29 de marzo todo el mundo delante de la tele. Esperamos con ansiedad.

El poeta del tigre

-¿Dónde está el tigre, jefe?
-Al fondo a la derecha.
-Como en todos los bares ¿eh?
El dueño del bar fulminó al joven con la mirada. Detestaba que se le tomasen confianzas gratuitamente, sin haber dado pie a ello. Especialmente si se trataba de un mocoso melenudo de esos que ahora llaman “antisistema”.
Pero no había nada en el mundo más indigesto para él que la imagen de un antisistema tan impecablemente vestido y peinado como aquél.
-Al menos se ha de ser auténtico, cualquier cosa, pero auténtico-. Era su frase preferida, le encantaba, y la consideraba propia, pero nunca encontraba el momento de escribirla en la puerta del tigre de su propio bar.
A la pregunta de “¿Un hippy necesariamente ha de oler mal?” el dueño del bar respondía rotundamente “SÍ”. Ante todo se ha de ser auténtico. Prefería antes un hippy oliendo a ajos rancios y a perro mojado que a uno como aquél, que a su paso iba dejando una ligera estela con aroma de lavanda, perfume natural de lilas y un toque de limón.
Además, su larguísimo, lisísimo, brillantísimo e impolutísimo cabello estaba ahorquillado detrás de las orejas y tenía las puntas cortadas en una línea recta tan perfecta que parecía haber sido trazada con escuadra y cartabón. ¿Y qué decir de sus gafitas?, eran de esas que parecen ser capaces de cambiar el mundo con una canción.
Este antisistema carecía de dos de los tres requisitos imprescindibles para ser un antisistema auténtico: rastas y piojos.
El tercer requisito (el perro), esperaba fuera amarrado con una brillantísima correa y un brillantísimo collar a una brillantísima farola cuidadosamente escogida.
El perro carecía de los dos requisitos imprescindibles para ser un perro hippy: rastas y pulgas. Era un precioso setter irlandés de pura raza, de pelo ocre rojizo aún más brillante que el de su colega (él nunca se consideraría su amo). Parecía que en su vida se hubiese comido una mierda de gato, costumbre muy arraigada en la especie canina, por brillantísimo que sea su pelaje.
-No hay papel –dijo el dueño del bar mientras fregaba vasos en un agua marrón enfundado en un delantal de hule-.
-No importa, jefe.
Eso de “jefe” le encendía.
-Cuidado que no te muerda una rata, hace tiempo que no lo limpio.
-Tendré cuidado –dijo el joven, sin captar la segunda ni la tercera intención-, sólo voy a leer un poco.
¿Leer un poco? Este niñato es bobo –dijo para sí el camarero mirando de reojo al mozo-.
Nuestro inmaculado neohippy oseaquétalsabeloquetedigo atravesó el tenebroso pasillo que llevaba hasta el tigre de los tíos. Esta estancia en otro tipo de locales adopta otros curiosos nombres como “lavabo de caballeros”, “servicios” o en ambientes más cosmopolitas “tualet”, todos ellos en desuso. Al entrar y ver el lado interior de la puerta se le abrió el cielo, ante sí se presentaba el espaldarazo definitivo a su obra. Estaba elaborando una tesis de final de curso para su carrera de filología. Su sugerente título era “El poeta del tigre” y su contenido era una recopilación de los mejores escritos y pintadas de las puertas de los bares de la región.
Aquella puerta, lejos de estar llena de garabatos en forma de pollas gigantescas, erectas y eyaculantes estaba abarrotada de arriba a abajo de decenas de comentarios muy representativos de lo que tienen en la cabeza las gentes de nuestras tierras.

ATENCIÓN. ESTA BOBADA ES PURA FICCIÓN, PERO LOS ESCRITOS QUE SE CITAN A CONTINUACIÓN (EN MAYÚSCULAS) SON DEL TODO REALES, ESTÁN EN EL LAVABO DE LA GASOLINERA DE CERVERA EN LA NACIONAL II. EN... ¡UNA SOLA PUERTA!.

La mirada del chaval se dirigió directamente a lo más llamativo. En el centro de la puerta, debajo de una gran “A” anarquista y en grandes y verdes mayúsculas ponía:
NI BANDERAS NI FRONTERAS.
Con una sonrisa dibujada en su rostro empezó a escudriñar la puerta por su parte superior y a tomar nota.
ZONA ANTIFA, MEJOR ACEPTARLO, EL QUÉ?
A saber lo que quería decir el autor con eso. Justo debajo había una de esas frases con comentario adicional:
VISCA EL PP.
ESCRITO POR UN HIJO DE PERRA.
Diversas ideologías representadas...
Debajo otra serie, cada una de las tres frases de diferente autor:
CATALANES DE MIERDA, QUE OS FOLLEN A TODOS (a los catalanes siempre se les pone a parir).
SÍ, PERO TU MADRE NO, QUE LA MUY PUTA NOS COBRA.
Y LA PELA ES LA PELA.
Repartidos por toda la puerta había varios comentarios de dudosa intención, a veces acompañados de números de teléfono, ahí van unos cuantos:
QUIERO QUE ME FOLLEN EL CULO.
BUSCO HOMBRE BIEN DOTADO.

SI TE GUSTA QUE TE LA CHUPEN BIEN PON TU TELÉFONO.

CASADA MUY VICIOSA.

ME GUSTAN LAS POLLAS NEGRAS Y BLANCAS.

Exquisito.
Otra frase con respuesta:
FORÇA BARÇA.
Y TU PUTA MADRE, CATALINO.
Y otra, ésta con comentarios de respuesta intercalados, en negrita y en azul las palabras del segundo interlocutor:
VISCA EL PUTO BARÇA. PUTO.
AQUEST ANY GUANYEM UNA MIERDA LA CHAMPIONS.
Hay gente que se queda mirando la puerta y le entran ganas de escribir algo pero no les ocurre nada. Algunos ponen su nombre:
CARLITOS.
Y otros lo primero que se les viene a la cabeza:
MOSSOS FILLS DE PUTA.
He aquí otra serie:
SANG CULÉ COR CATALÀ!!
CORNUDO SEGURO, FIRMADO POR UN PUTO ESPAÑOL.
Pero en una puerta tan repleta siempre hay alguna perla. Al loro con esta cita:
¡LA MUERTE TIENE TAN CLARA SU VICTORIA QUE TE DA DE VENTAJA TODA LA VIDA!
¡Excelente! –celebró el hippy. Y al seguir leyendo se encontró con lo que viene a continuación. Estaba escrito a una altura y con una inclinación que delataba con toda seguridad que el autor escribía sentado en la taza del wáter. Por favor, lease bien que no tiene desperdicio:
¿QUÉ, CAGANDO EH?
QUÉ A GUSTO SE QUEDA UNO ¿VERDAD?

ES LO MEJOR QUE HAY, IGUAL QUE COMER Y FOLLAR.

BUENO, Y QUE TE LA CHUPEN.

BUENO, LIMPIATE BIEN Y A CURRAR.

Impresionante. Grandiosa y sencilla reflexión sin réplica posible. O ¿acaso hay alguien que no esté de acuerdo? Destila un buenrollismo que regocija a cualquiera.
Algunos se meten en política:
CON AZNAR COMÍAMOS EN EL BAR Y CON ZP COMEMOS EN EL MALETERO.
Esto es todo lo que había en la puerta, pero en el soporte del papel higiénico había escrita otra estupenda perla:
DE PEQUEÑO EL COCO, DE MAYOR LA COCA.
¿CUÁNDO COJONES PODRÉ DORMIR?

Con esto tenía suficiente para completar su tesis, pero se prometió, por puro placer, seguir leyendo los contenidos literarios de las puertas de nuestros bares, y... quizá algún día, se decidiese a escribir un libro.

“Todo bajo el Cielo” – Matilde Asensi (2006)

Trepidante e interesantísima aventura en la China de principios del siglo XX (siglo XX... eso fue hace mucho ¿no?), en los tiempos en que “sólo” vivían 400 millones de chinos.
Matilde Asensi hace un retrato a pincel de las grandezas y las miserias de la desconocida China y su milenaria cultura, avanzada y arcaica al mismo tiempo y llena de fuertes contradicciones.

Es una novela de aventuras muy instructiva que nos dejará boquiabiertos en más de una ocasión. Está narrada en un lenguaje fresco y suelto. Cualquier excusa es buena para explicarnos alguna cosa sobre la cultura china. Después de leer este libro se ve a los chinos de otra manera, como con más respeto. Pero no puedo evitar hacerme la siguiente pregunta: ¿Conocen los chinos de hoy en día su propia filosofía? Me cuesta imaginarme a los dependientes de las tiendas y restaurantes de por aquí haciendo tai-chi nada más levantarse por la mañana.
Al margen de preguntas bobas, el libro me ha gustado muchisímo, he disfrutado de lo lindo leyéndolo. Sobretodo las 50 últimas páginas son un derroche de imaginación tan desbordante que rozan el delirio.
Lo recomiendo a cualquiera que le guste leer.

Wikienlace.

22 dic 2008

El lavavajillas

El otro domingo, segundo de los tres días seguidos de fiesta del puente de la Constitución, me disponía a disfrutar de una inactiva y relajada tarde de invierno sentado en el sofá al romántico calor de la estufa de butano. Pero antes tenía que poner en marcha mi adorado lavavajillas, máquina celestial donde las haya.
Habiéndose acabado ya el bote de jabón de lavavajillas barato pero eficiente que tenía (el Calgonit es carísimo) me preparé para estrenar el nuevo Top Budget, excelsa marca blanca del Intermarché, que compré unos días antes a un precio tan módico como sospechoso.
Si no lavaba bien del todo lo pondría otra vez, y si aún así se resistiese a eliminar hasta la última huella de suciedad intentaría aguantar el fin de semana como pudiese y compraría otro y listo, cualquier cosa con tal de no lavar a mano. Pero, ¿por qué iba a ir mal? Intermarché es un súper más o menos fiable.
Agarré el bote con rutinaria resolución y busqué en el tapón la pequeña hendidura para verter el jabón en la jabonera de la máquina. Pero...
...la hendidura no estaba.
Mmm...
Demasiado barato –pensé-, tendré que afinar para no echarlo fuera, pero como es tan barato si se pierde algo no pasa nada.
Desenrosqué el tapón. Era la primera vez en mi vida que desenroscaba algo para poner un lavavajillas. Ha de haber una primera vez para todo en la vida. Me vino un olor a lavavajillas barato que me sorprendió más aún que lo de la hendidura, lo que me hizo mirar en el interior del bote. Lancé una mirada temerosa y descubrí lo que nunca hubiera imaginado, el jabón era líquido. Jabón de lavavajillas líquido.
Mi confuso cerebro empezaba a vislumbrar un error en todo aquello, pero aún era ajeno a la tragedia que estaba por venir. Alcé el bote hasta la altura de mis ojos y lo observé con recelo.
La etiqueta rezaba:
“Lavavajillas”.
Nada más.
Aterrado, giré el orondo recipiente para buscar algo más de información en su parte trasera, y en ella ponía:
“Modo de empleo”.
Mis ojos, desobedeciendo a mis neuronas, se dirigieron a la línea siguiente.
“Aplicar el producto sobre una esponja y frotar la vajilla y cubiertos a limpiar. Una vez eliminada la suciedad aclarar con agua y dejar secar”.
Dios mío.
Las prisas a la hora de comprar habían hecho que me confundiese de bote y había comprado jabón para lavar a mano.
Dios mío de mi vida.
Las piernas me empezaron a temblar. Un sudor helado me empapó todo el cuerpo en un santiamén.
No podía ser.
Mi desconcertada mente intentó buscar un remedio a este tremendo desaguisado. Hoy es fiesta, las tiendas están cerradas y... ¡Ay Dios mío, mañana también!
¿Tendré que fregar todo esto a mano?
¿Qué será de mí?
No puede ser, tiene que haber una solución.
Pero no la había.
Intenté hacerme cargo de la nueva situación, sin perder los nervios, conservando la calma, lo que desgraciadamente me hizo recordar que el grifo del agua caliente estaba roto.
Mis excitadas neuronas volvieron a funcionar de una forma alocada y crearon en mi cabeza la idea de que posiblemente habría algún supermecado de guardia que me podría salvar la vida. Nada más lejos de la realidad. Eso es sólo para las farmacias. Salí disparado hacia el perchero para ponerme la chaqueta y... y rápidamente se me borró la absurda idea de que en una farmacia vendiesen lavavajillas de máquina.
No había solución.
“Frotar”, decía la etiqueta. “Frotar, frotar, frotar...”
Me sumí en una niebla oscura y profunda de la que creí que nunca saldría, pero, armado de toda la voluntad que pude reunir de lo más profundo de mi ser, empecé a sacar los cacharros de la inactiva máquina.
A los dos minutos de forzoso trabajo tenía las manos heladas, a los tres la espalda molida, y a los cuatro las cervicales se me cristalizaron en una extraña aleación más dura que el titanio.
“Frotar, frotar, frotar”.
A media faena resolví dejar el resto para el día siguiente. Enfundé mi magullado cuerpo en la bata y me senté en el sofá al romántico calor de la estufa de butano.
La estufa funcionaba. Menos mal. Y me di cuenta de que con sólo accionar un interruptor se encendían las bombillas de la lámpara. Y desde el mismo sofá podía cambiar el canal de la tele para ver sus estúpidos contenidos. También recordé que en la galería había un máquina que me lavaba la ropa y otra que me la secaba, en el bolsillo un cacharrito que me permitía comunicarme con otras personas a distancia, a la distancia que sea. Y cómo no, también pensé en la maquinorra que tenía en la calle con la que podía desplazarme rápida y cómodamente a lugares que de otra forma sería imposible.
Imposible no. Nada es imposible.
¿Qué haríamos sin todas estas cosas?
Vivir.
La vida sería muy diferente, eso está clarísimo, pero viviríamos. No sé si más felices o menos, eso depende de otras muchas cosas, pero viviríamos.
¿Dependemos de todas esas comodidades?
Nuestra comodidad depende de todas esas comodidades, nosotros no. Eso está muy bien decirlo, pero por si acaso, intentemos conservar el frágil equilibrio que nos permite vivir así, y una buena manera es saber valorar la cómoda rutina en la que se ha convertido nuestra vida.
“Rutina” es una palabra que connota aburrimiento, dejadez, despersonalización, automatización, bla, bla, bla, todo esto suena fatal, pero a mí me gusta.He aquí el objeto de mi desdicha.

9 dic 2008

Calcetines nuevos

Estrenar unos calcetines es uno de esos pequeños placeres que, si se saben disfrutar, le dan a la vida un poquito de chispa. Me encanta estrenar calcetines, aunque sean de los chinos.
Ya está, sólo era eso.

16 nov 2008

Piratería (le llaman)

Continuando lo dicho anteriormente, parece que los músicos venden sus entradas al precio que les puede resultar más rentable, por supuesto ignorando las posibilidades del gran público. Los discos han bajado de precio, pero no es porque sí, la demanda ha bajado, pero la intención sigue siendo la misma, antes se vendían al máximo precio rentable y ahora también. Conciertos y discos no son más que productos del mercado.
Entonces un usuario normal hace más o menos lo mismo, con la diferencia de que está al otro lado de la barra. Antes, si se podía comprar un disco se lo compraba y si no, no, siempre de acuerdo con su economía. Ahora puede escoger entre comprárselo y bajárselo de Internet desde un programa P2P (ojo, no estoy hablando del top-manta), y de acuerdo con su economía sería ridículo pagar cualquier precio por él si se lo puede bajar gratis cuando le apetezca. ¿No es eso economía de libre mercado? Dos productos prácticamente iguales a precios muy diferentes, ¿por cuál se decantará el usuario? Si los artistas y las compañías funcionan según la máxima rentabilidad ¿por qué tendría que hacer el usuario algo diferente?
El caso, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, es que se siguen vendiendo muchos discos, no tantos como antes, pero muchos, la industria discográfica sigue siendo rentable, si no ¿existiría?, tengan por seguro que no. ¿Y esos discos quién los compra? Sin tener en cuenta las ventas por descargas a móviles que suponen el 25% de las ventas hay dos tipos de compradores, los que no tienen Internet ni ningún coleguita de confianza que lo tenga, y los que sí tienen. Los primeros si les gusta la música es lógico que compren discos. Y los segundos son ese colectivo que ha caído en las redes de conciencia de las multinacionales. Éstas no paran de bombardearnos con mensajes que van directos a nuestras conciencias, que eso está muy feo, que eso es robar…
¿Robar?
¿Y a vender la entrada de un concierto a 500e cómo lo llamamos? Y a la subida de precio de un 50% que experimentaron los discos en el cambio de vinilo a digital siendo el CD un soporte infinitamente más barato en gastos de producción? En el precio de los conciertos va incluido el concierto, el disco que se promociona, el resto de la discografía al completo, los cubatas, los canutos, y en algunos hasta el bocadillo, el carajillo y el cigarrito. Y extrapolando a otros tipos de producto del mismo mercado, ¿cómo le llamamos a vender pisos de 50 metros cuadrados a 40 millones de pelas? ¿Y qué decir del precio de la gasolina? ¿Hace falta que siga? ¿No es eso robar? ¿Y quién paga el pato? El de siempre, el usuario.
Podríamos hablar también del cannon digital. Resulta que te cobran un mínimo porcentaje por cada soporte digital por si acaso se te ocurre hacer una copia ilegal. Por si acaso. Un mínimo que no me quiero ni imaginar los ingresos que produce. Este cannon va dirigido a la Sociedad General de Autores, que se sigue quejando y mandando los mismos mensajes anticonciencia que las multinacionales. O sea, se quedan con el cannon pero si pueden sacar algo más mejor. Economía de libre mecado. Y por cierto, ¿quién paga ese cannon? El de siempre, el usuario.
En realidad ¿quién se está quedando con la mayor parte del pastel? Sin duda las compañías de telecomunicaciones, que te cobran líneas de banda ancha a precios desorbitados pagados por supuesto por el usuario. Podrían poner el cannon en estas líneas, pero claro, las compañías simplemente subirían los precios y el que acabaría pagando el pato sería el de siempre, el usuario.
El usuario, el usuario, el usuario...
La reflexión concluyente que se extrae de aquí es inevitable. Por una vez en la vida “el usuario” es, de alguna manera, el beneficiado de todo este lío, las grandes compañías lo único que pueden hacer es quejarse o reinventar el negocio. ¿Seremos capaces de soportar la presión psicológica que nos dice que somos muy malos y que la culpa de todo es nuestra? Allá cada uno. Tengan claro que si esto no beneficiase a muchos poderosos los programas de descargas serían mucho más perseguidos, y esto de la música y el cine a la carta y gratis se acabaría y nos quedaríamos con dos palmos de narices después de darnos cuenta de que el poder que creíamos tener no estaba realmente en nuestras manos. La guerra no va con nosotros los ususarios. La guerra es entre los poderosos, que nos utilizan a nosotros como arma arrojadiza, como pasa con todas las guerras de cualquier tipo.
Que los grandes músicos vivan en la opulencia más desmesurada resulta obsceno. Que sigan cobrando derechos de autor después de décadas de haber editado un disco es injusto. ¿No son músicos? Pues que actúen, que trabajen, que se lo ganen, que suden la camiseta, que nosotros iremos a esos conciertos encantados, si la economía nos lo permite. Antes el concierto era para promocionar el disco, ahora es justo al revés. De alguna manera se está haciendo justicia.
Y es que Internet es una herramienta que sirve para muchas cosas. Un grupo puede promocionarse, puede vender entradas de sus conciertos, vender sus discos y muchas cosas más. Pero nos piden que usemos esa maravillosa herramienta sólo para lo que les beneficia a ellos. O todo o nada amiguetes, va todo en el pack.
Y otra cosa. Si no existiesen los programas P2P ¿cuánta gente tendría una línea ADSL? ¿Pagaríamos esos precios mensuales sólo para disponer de correo electrónico, mensajería instantánea y consulta de páginas web, entre otras cosas? ¿Y serían estos servicios gratis si no fuesen utilizados por millones de personas? Estoy seguro de que la mayoría de la gente no tendría ni ordenador. Entonces ¿qué sería de Microsoft, Google o Intel por citar algún ejemplo? ¿Y de Telefónica? A ver si al final, señores poderosos, vais a tener que agradecer a estos programas que vuestras empresas sean tan poderosas, de hecho, entre las más poderosas del mundo...
Pero como nunca tenéis suficiente, y aquí me refiero a Microsoft, una vez os habéis aprovechado de lo que llamáis pirateo para enriqueceros hasta el empacho ahora queréis reventar del todo diciéndonos que no usemos los P2P.
Que os zurzan. Que os zurzan a todos.
-Te has quedado a gusto, chavalote.
-Pues sí, mucho.
-Pues nada, a disfrutar, que esto se podría acabar en cualquier momento.
-Soy plenamente consciente de ello, amigo blog.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes, majo.
-¿No tenías que decir buenas noches?
-No, esto no ha sido un diálogo de besugos.

El acueducto. Capítulo X.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

De camino a casa Juan Luis se sentía un poco aturdido. El acabarse el whisky de un trago había provocado que parte de sus neuronas se echasen una siesta renunciando al control de sus actividades. Un paso inseguro y una mirada que empezaba a ser borrosa llevaron al joven hasta la puerta de su casa. La abrió. Entró. Notó una sensación extraña. Cada casa tiene un olor muy particular, el olor de la casa propia puede ser tan reconfortante para uno mismo como molesto para alguien ajeno. Aquel olor tenía una mezcla de los dos. “¿Hay alguien en el piso?” La luz indirecta de las farolas de la calle se colaba discretamente en el saloncito, coloreándolo de una acogedora y a la vez inquietante penumbra azul.
Después de cruzar el pequeño recibidor entró en el comedor sin hacer ruido. Se quedó quieto escudriñando el silencio y la oscuridad. Le pareció oír una respiración cadente. Dio dos pasos más y logró atisbar la redondez de una cabeza que sobresalía por el respaldo del sillón. “¿Qué tipo de ladrón es éste?”. No era muy amenazador. “Hay un tipo que se ha colado en mi casa y está durmiendo tranquilamente en mi sillón” –pensó Juan Luis encogiéndose de hombros. En el momento en que se iba a acercar un poco más el intruso dio un respingo y se puso a roncar como un toro de lidia embravecido, sin el más mínimo pudor, con la confianza del que está en su casa y no tiene ni problemas ni nada por hacer.
Juan Luis, con la musculatura ya destensada, rodeó el sillón para encararse definitivamente con el dormido visitante y descubrió a Blas Ibáñez Gavilán con la boca más abierta de lo que sería capaz de abrirla un león, haciendo aquellos ruidos inclasificables, con los pies descalzos descansando cómodamente sobre la alfombra... en un estado de desconexión total.
Pasado el peligro Juan Luis sonrió y empezó a prepararse la respuesta. “Este cabrón se ha colado en mi casa –no sé cómo- y me ha pegado un susto de muerte, esto no va a quedar así”. Se le pasaron por la cabeza cubos de agua, bocinas, plumas en las orejas, sillones volcados, gritos y empujones. Pero al ver un periódico atrasado en la mesita se decidió por algo más sencillo pero efectivo. El sillón era de escay. Nada que decir de la potencia que puede tener un buen golpe seco con un periódico contra esa superficie.
Asió la improvisada arma asustadiza y, relamiéndose, la dobló con mimo para conseguir una superficie bien plana pero consistente. De puntillas, volvió a la parte trasera del sillón. Acercó con sumo cuidado el periódico a la oreja derecha del roncante, que con sus espantosos ruidos solapaba los que pudiese hacer Juan Luis ayudando así a su maniobra. “!Qué canalla soy!” –pensaba mientras describía un arco poco a poco con su brazo derecho lo más amplio posible comprobando que no hubiese ningún obstáculo que pudiese interceptar el vuelo –“!Pero que canalla soy!” –pensó, acordándose de la Bruja Avería.
Ya preparado, se le escapó una risita de regocijo, del todo insuficiente para perturbar aquel profundo sueño. Contuvo la respiración, se puso de puntillas para dotar de aún más recorrido a su arma para aumentar su poder. El periódico empezó a bajar a una velocidad tal que los titulares de la semana anterior se quedaron atrás. A duras penas las fotos de un trío de mandatarios en una isla del Atlántico y las del ganador de alguna prueba de esquí alpino pudieron seguir semejante aceleración. Al mismo tiempo que el misil de papel se acercaba a su objetivo cortando el aire a la velocidad del rayo el asustador profesional abría la boca para expeler en un sonoro grito todo el aire contenido.
-¡PLAS! ¡UAAAAAH! -El diario impactó sobre el sillón de escay en la misma milésima de segundo que el poderoso alarido salió de la garganta, o más bien del alma, del canalla-.
-¡AAAAAH! –gritó Blas-.
Sus pies descalzos salieron disparados como muelles chocando contra la pesada mesita de madera que hizo saltar la superficie de mármol barato hasta casi caer al suelo. Ignorando el dolor de pies, Blas dio un brinco que a punto estuvo de atravesar el techo con la cabeza. A Juan Luis le entró un ataque de risa que por poco le ahoga y un dolor abdominal que doblaba su convulso cuerpo y que le duraría varios días. Blas no salía de su estupefacción. Estaba soñando que volaba entre las nubes rodeado de paz y libertad y de pronto se encontraba en un cuarto oscuro, con un dolor terrible en los pies, el corazón a 500 pulsaciones por minuto, un enorme chichón en la cabeza, y un cafre sin escrúpulos rompiéndose de risa delante de él.
-Qué hijo de puta –fueron las primeras palabras que logró articular su ofuscado cerebro-.
-Qué grandísimo hijo de puta. Te mataré –Juan Luis no podía parar de reír-.

(Para ver el capítulo XI pinchar aquí).

3 nov 2008

Álbum de fotos del Mundial de Formula 1 2008

Así de contento se mostró Lewis Hamilton (Luis para los amigos) tras ganar el Mundial en una de las peores carreras que se le recuerdan. La virgen, los apóstoles, los ángeles, los arcángeles y vete a saber cuántos personajes más de las mitologías de todas las religiones habidas y por haber se le fueron apareciendo uno tras otro después de adelantar a Timo Glock a 500 metros del final.
Su padre, entrañable personaje del circo de la Formula 1, observaba los monitores en la última vuelta preparado para ir a por la grúa que tenía aparcada detrás del paddock en cuanto hiciese falta.
El hermano, con una parálisis cerebral que va y viene, se quedó anonadado cuando se dio cuenta de que Glock no había entrado a cambiar ruedas y podía dejar a Luisito sin su deseado trofeo.
Aquí podemos ver a Felipe Massa con el canguro que le habían regalado los de Ferrari. Con las lágrimas a punto de saltar les pegó una comida de olla memorable a los periodistas en la rueda de prensa. Mientras unos roncaban los otros pensaban “has perdido el Mundial, chavalote, cállate ya, tú no eres el protagonista”.
El padre, que se llevó el chasco de su vida, intentó ocultar su frustración poniendo esta cara.
Kimi Raikkonen, que ni le iba ni le venía, mostró la misma cara de siempre. Ni su padre ni su madre vieron la carrera. Aquí los podemos ver en una foto de familia en exclusiva para este blog.Fernando Alonso, segundo en la carrera, se destacó por ser el mejor piloto de la segunda parte del campeonato. Desde aquí, y para que quede escrito, voy a hacer un vaticinio: Fernando ganará su tercer Munidal el año que viene con Renault. Ahí queda eso. Aquí lo podemos ver de nuevo posando para la cámara.Estos han sido los personajes principales, pero ha habido otros.
Sebastian Vettel nos hizo saltar del sofá como el año pasado cuando adelantó a Luisito a poco del final.
Robert Kubica (Cubicha para TV3), desconocido él y su equipo en la recta final del campeonato, pasó con más pena que gloria.
Y de los demás no digo nada, porque no son lo suficientemente caristmáticos para salir en este blog.
Entretenidísimo campeonato, sí señor, que siga así, pero con Fernando delante durante toda la temporada.
Al tiempo.

2 nov 2008

La fuente de la vida - Darren Aronofsky (2006)

Extraña y bella película, de las que cuesta entender, por desgracia Isa se durmió, que es quien entiende estas pelis raras, y tuve que chafardear en una web para que me explicase qué era lo que había visto. En esta interesante página se explica sobradamente todo lo que se puede explicar sobre una peli. La página está muy bien toda ella, la recomiendo para los amantes del cine.
Es de esas pelis que no cuesta ver una segunda vez, para entenderla bien, a lo que ayuda las bellas y fantásticas imágenes que aparecen, realizadas con una fotografía estupenda.
Es tema tratado es la muerte, siempre difícil, profundo, y dramático, y capaz de sacar del ser humano toda la fuerza de su interior. En la mitología maya, la muerte es como una liberación, el alma sale del encierro del cuerpo para pasar a tener una existencia plena, y el cuerpo se transforma en nueva vida. Muy espiritual. Muestra de lo que puede llegar a ser capaz un ser humano para preservar la vida de un ser querido, perdiéndose en ello los últimos días de su existencia. La obsesión puede llegar a hacer que un hombre crea que puede doblegar al destino.
La historia está narrada en tres épocas diferentes, pasado, presente y futuro, entremezcladas entre sí a lo largo del metraje, lo que ayuda a liarse, y protagonizada por los mismos personajes.
Para que la peli resulte creíble la interpretación de los personajes tiene que ser magistral, y lo es. Hug Jackman, hace un papelón impresionante, todo un descubrimiento. Cuando leí en la web que es el Lobezno de “X-Men” me quedé boquiabierto. Yo lo recordaba por su papel en “Operación Swordfish”, con John Travolta, en la que no se luce demasiado. En esa peli da la sensación de que sea un actor como tantos otros encasillado en las pelis de acción, en papeles insustanciales. Nada más lejos de la realidad. Sólo hay que ver “La fuente de la vida” para darse cuenta de que no es así.
Preciosa película que recomiendo ver con atención y relax, y con los puertos abiertos para que pueda entrar y llegar a tocar la fibra sensible.

Jennie – Douglas Preston (1994)

“La idea de que en la naturaleza los animales son incorruptos y pacíficos, mientras que el hombre es corrupto, violento e innatural, es una estupidez sin paliativos, pura y dura, al cien por cien”.
Poderoso extracto de esta novela que narra la vida de un chimpancé en una familia de humanos donde se le trata como tal. Muy realista. No es una comedia divertida de las gracias de un monito. Es un ensayo científico de las semejanzas y diferencias entre los chimpancés y los seres humanos. Para hacerse una idea de lo anterior, los chimpancés se parecen más en sus comportamientos y capacidades a los humanos que a los gorilas o los orangutanes. Son capaces de aprender a comunicarse de una forma básica con el lenguaje de signos de los sordomudos, entre otras muchas cosas.
Está contada de una forma diferente, se trata de entrevistas a los protagonistas de la historia, sin intervención de un narrador.
Es una novela interesante y profunda, sobretodo interesante, podría llegar a connmover, si uno de deja. Es amena y entretenida, pero no es de esas lecturas que enganchan o que te hacen meterte dentro hasta lo más profundo, al menos a mí no me ha pasado. Está bien, simplemente bien. Se aprende mucho sobre el comportamiento de los grandes simios, pero claro, para impresionarse el tema ha de interesar.

El acueducto. Capítulo IX.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

Alfonso se percató de que Juan Luis llevaba un rato parado delante del tablón. Se acercó y le preguntó:
-¿Qué hay de nuevo que yo no sepa?
-¿Quién ha colgado esto, Alfonso?
Alfonso leyó la nota nueva.
-No lo sé.
-Tienes que haberlo visto.
-No.
-Haz un esfuerzo Alfonso, intenta hacer memoria. Nadie cuelga nada sin que tú...
-¡He dicho que no lo he visto! -cortó Alfonso violento-.
Juan Luis sorprendido, miró a Alfonso a la defensiva.
-Disculpa, no me gusta que me insistan. Tan intrigado estoy como tú. Es como si perdiese la autoridad en mi propia casa.
-¿Ya sabes que las notas van dirigidas a Gavilán?
-Me lo he imaginado, después de ver la escenita con Joaquín. Aunque a pesar del realismo de su actuación sigue siendo mi principal sospechoso.
-Blas no hace bromitas así.
-Sí las hace.
-Esta vez no, Alfonso. Tío Miguel y yo le hemos estado buscando durante horas y no aparece por ningún sitio. Y la segunda nota no puede haberla colgado él, porque... desde lo de Joaquín no ha vuelto a aparecer ¿no?
-Tienes razón. Pero podría tener un cómplice.
-Eres terco como una mula. Con lo dura que es tu cabeza podrías partir en dos tu piano de un testarazo.
-No seas insolente, mocoso, que yo no soy tu tío.
La media sonrisilla de pillo de Juan Luis reblandeció la coraza de Alfonso.
-De mí no te cachondees que te tragas el chelo –dijo Alfonso, señalando al listillo e intentando no reírse-.
-Ahora fuera bromas creo que Gavilán tiene un problema gordo, y le voy a ayudar en lo que pueda.
-Ya sabes que no me cae muy bien, pero si te hace falta algo cuenta conmigo.
-Pues vigila tu tablón... –Alfonso dirigió una gélida mirada a Juan Luis- ... si no te importa... –que se diluyó en un momento- ... vamos, si tu amabilidad llega hasta ese extremo... – y se volvió a helar enseguida. A punto estuvo es pianista de soltarle un collejón al mocoso impertinente, quien cuanto más susceptible fuese la persona con quien tratase más tocacojones se volvía. Quizás por eso Alfonso se había guardado para sí que si lo de las notas no era cosa de Blas el espectro de sospechosos o posibles cómplices se reducía bastante. Recordaba haberle echado un vistazo al tablón cuando la nota nueva aún no estaba puesta, y desde entonces muy pocas personas habían pasado por el café. Muy pocas.

(Para ver el capítulo X pinchar aquí).