16 nov. 2008

Piratería (le llaman)

Continuando lo dicho anteriormente, parece que los músicos venden sus entradas al precio que les puede resultar más rentable, por supuesto ignorando las posibilidades del gran público. Los discos han bajado de precio, pero no es porque sí, la demanda ha bajado, pero la intención sigue siendo la misma, antes se vendían al máximo precio rentable y ahora también. Conciertos y discos no son más que productos del mercado.
Entonces un usuario normal hace más o menos lo mismo, con la diferencia de que está al otro lado de la barra. Antes, si se podía comprar un disco se lo compraba y si no, no, siempre de acuerdo con su economía. Ahora puede escoger entre comprárselo y bajárselo de Internet desde un programa P2P (ojo, no estoy hablando del top-manta), y de acuerdo con su economía sería ridículo pagar cualquier precio por él si se lo puede bajar gratis cuando le apetezca. ¿No es eso economía de libre mercado? Dos productos prácticamente iguales a precios muy diferentes, ¿por cuál se decantará el usuario? Si los artistas y las compañías funcionan según la máxima rentabilidad ¿por qué tendría que hacer el usuario algo diferente?
El caso, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, es que se siguen vendiendo muchos discos, no tantos como antes, pero muchos, la industria discográfica sigue siendo rentable, si no ¿existiría?, tengan por seguro que no. ¿Y esos discos quién los compra? Sin tener en cuenta las ventas por descargas a móviles que suponen el 25% de las ventas hay dos tipos de compradores, los que no tienen Internet ni ningún coleguita de confianza que lo tenga, y los que sí tienen. Los primeros si les gusta la música es lógico que compren discos. Y los segundos son ese colectivo que ha caído en las redes de conciencia de las multinacionales. Éstas no paran de bombardearnos con mensajes que van directos a nuestras conciencias, que eso está muy feo, que eso es robar…
¿Robar?
¿Y a vender la entrada de un concierto a 500e cómo lo llamamos? Y a la subida de precio de un 50% que experimentaron los discos en el cambio de vinilo a digital siendo el CD un soporte infinitamente más barato en gastos de producción? En el precio de los conciertos va incluido el concierto, el disco que se promociona, el resto de la discografía al completo, los cubatas, los canutos, y en algunos hasta el bocadillo, el carajillo y el cigarrito. Y extrapolando a otros tipos de producto del mismo mercado, ¿cómo le llamamos a vender pisos de 50 metros cuadrados a 40 millones de pelas? ¿Y qué decir del precio de la gasolina? ¿Hace falta que siga? ¿No es eso robar? ¿Y quién paga el pato? El de siempre, el usuario.
Podríamos hablar también del cannon digital. Resulta que te cobran un mínimo porcentaje por cada soporte digital por si acaso se te ocurre hacer una copia ilegal. Por si acaso. Un mínimo que no me quiero ni imaginar los ingresos que produce. Este cannon va dirigido a la Sociedad General de Autores, que se sigue quejando y mandando los mismos mensajes anticonciencia que las multinacionales. O sea, se quedan con el cannon pero si pueden sacar algo más mejor. Economía de libre mecado. Y por cierto, ¿quién paga ese cannon? El de siempre, el usuario.
En realidad ¿quién se está quedando con la mayor parte del pastel? Sin duda las compañías de telecomunicaciones, que te cobran líneas de banda ancha a precios desorbitados pagados por supuesto por el usuario. Podrían poner el cannon en estas líneas, pero claro, las compañías simplemente subirían los precios y el que acabaría pagando el pato sería el de siempre, el usuario.
El usuario, el usuario, el usuario...
La reflexión concluyente que se extrae de aquí es inevitable. Por una vez en la vida “el usuario” es, de alguna manera, el beneficiado de todo este lío, las grandes compañías lo único que pueden hacer es quejarse o reinventar el negocio. ¿Seremos capaces de soportar la presión psicológica que nos dice que somos muy malos y que la culpa de todo es nuestra? Allá cada uno. Tengan claro que si esto no beneficiase a muchos poderosos los programas de descargas serían mucho más perseguidos, y esto de la música y el cine a la carta y gratis se acabaría y nos quedaríamos con dos palmos de narices después de darnos cuenta de que el poder que creíamos tener no estaba realmente en nuestras manos. La guerra no va con nosotros los ususarios. La guerra es entre los poderosos, que nos utilizan a nosotros como arma arrojadiza, como pasa con todas las guerras de cualquier tipo.
Que los grandes músicos vivan en la opulencia más desmesurada resulta obsceno. Que sigan cobrando derechos de autor después de décadas de haber editado un disco es injusto. ¿No son músicos? Pues que actúen, que trabajen, que se lo ganen, que suden la camiseta, que nosotros iremos a esos conciertos encantados, si la economía nos lo permite. Antes el concierto era para promocionar el disco, ahora es justo al revés. De alguna manera se está haciendo justicia.
Y es que Internet es una herramienta que sirve para muchas cosas. Un grupo puede promocionarse, puede vender entradas de sus conciertos, vender sus discos y muchas cosas más. Pero nos piden que usemos esa maravillosa herramienta sólo para lo que les beneficia a ellos. O todo o nada amiguetes, va todo en el pack.
Y otra cosa. Si no existiesen los programas P2P ¿cuánta gente tendría una línea ADSL? ¿Pagaríamos esos precios mensuales sólo para disponer de correo electrónico, mensajería instantánea y consulta de páginas web, entre otras cosas? ¿Y serían estos servicios gratis si no fuesen utilizados por millones de personas? Estoy seguro de que la mayoría de la gente no tendría ni ordenador. Entonces ¿qué sería de Microsoft, Google o Intel por citar algún ejemplo? ¿Y de Telefónica? A ver si al final, señores poderosos, vais a tener que agradecer a estos programas que vuestras empresas sean tan poderosas, de hecho, entre las más poderosas del mundo...
Pero como nunca tenéis suficiente, y aquí me refiero a Microsoft, una vez os habéis aprovechado de lo que llamáis pirateo para enriqueceros hasta el empacho ahora queréis reventar del todo diciéndonos que no usemos los P2P.
Que os zurzan. Que os zurzan a todos.
-Te has quedado a gusto, chavalote.
-Pues sí, mucho.
-Pues nada, a disfrutar, que esto se podría acabar en cualquier momento.
-Soy plenamente consciente de ello, amigo blog.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes, majo.
-¿No tenías que decir buenas noches?
-No, esto no ha sido un diálogo de besugos.

El acueducto. Capítulo X.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

De camino a casa Juan Luis se sentía un poco aturdido. El acabarse el whisky de un trago había provocado que parte de sus neuronas se echasen una siesta renunciando al control de sus actividades. Un paso inseguro y una mirada que empezaba a ser borrosa llevaron al joven hasta la puerta de su casa. La abrió. Entró. Notó una sensación extraña. Cada casa tiene un olor muy particular, el olor de la casa propia puede ser tan reconfortante para uno mismo como molesto para alguien ajeno. Aquel olor tenía una mezcla de los dos. “¿Hay alguien en el piso?” La luz indirecta de las farolas de la calle se colaba discretamente en el saloncito, coloreándolo de una acogedora y a la vez inquietante penumbra azul.
Después de cruzar el pequeño recibidor entró en el comedor sin hacer ruido. Se quedó quieto escudriñando el silencio y la oscuridad. Le pareció oír una respiración cadente. Dio dos pasos más y logró atisbar la redondez de una cabeza que sobresalía por el respaldo del sillón. “¿Qué tipo de ladrón es éste?”. No era muy amenazador. “Hay un tipo que se ha colado en mi casa y está durmiendo tranquilamente en mi sillón” –pensó Juan Luis encogiéndose de hombros. En el momento en que se iba a acercar un poco más el intruso dio un respingo y se puso a roncar como un toro de lidia embravecido, sin el más mínimo pudor, con la confianza del que está en su casa y no tiene ni problemas ni nada por hacer.
Juan Luis, con la musculatura ya destensada, rodeó el sillón para encararse definitivamente con el dormido visitante y descubrió a Blas Ibáñez Gavilán con la boca más abierta de lo que sería capaz de abrirla un león, haciendo aquellos ruidos inclasificables, con los pies descalzos descansando cómodamente sobre la alfombra... en un estado de desconexión total.
Pasado el peligro Juan Luis sonrió y empezó a prepararse la respuesta. “Este cabrón se ha colado en mi casa –no sé cómo- y me ha pegado un susto de muerte, esto no va a quedar así”. Se le pasaron por la cabeza cubos de agua, bocinas, plumas en las orejas, sillones volcados, gritos y empujones. Pero al ver un periódico atrasado en la mesita se decidió por algo más sencillo pero efectivo. El sillón era de escay. Nada que decir de la potencia que puede tener un buen golpe seco con un periódico contra esa superficie.
Asió la improvisada arma asustadiza y, relamiéndose, la dobló con mimo para conseguir una superficie bien plana pero consistente. De puntillas, volvió a la parte trasera del sillón. Acercó con sumo cuidado el periódico a la oreja derecha del roncante, que con sus espantosos ruidos solapaba los que pudiese hacer Juan Luis ayudando así a su maniobra. “!Qué canalla soy!” –pensaba mientras describía un arco poco a poco con su brazo derecho lo más amplio posible comprobando que no hubiese ningún obstáculo que pudiese interceptar el vuelo –“!Pero que canalla soy!” –pensó, acordándose de la Bruja Avería.
Ya preparado, se le escapó una risita de regocijo, del todo insuficiente para perturbar aquel profundo sueño. Contuvo la respiración, se puso de puntillas para dotar de aún más recorrido a su arma para aumentar su poder. El periódico empezó a bajar a una velocidad tal que los titulares de la semana anterior se quedaron atrás. A duras penas las fotos de un trío de mandatarios en una isla del Atlántico y las del ganador de alguna prueba de esquí alpino pudieron seguir semejante aceleración. Al mismo tiempo que el misil de papel se acercaba a su objetivo cortando el aire a la velocidad del rayo el asustador profesional abría la boca para expeler en un sonoro grito todo el aire contenido.
-¡PLAS! ¡UAAAAAH! -El diario impactó sobre el sillón de escay en la misma milésima de segundo que el poderoso alarido salió de la garganta, o más bien del alma, del canalla-.
-¡AAAAAH! –gritó Blas-.
Sus pies descalzos salieron disparados como muelles chocando contra la pesada mesita de madera que hizo saltar la superficie de mármol barato hasta casi caer al suelo. Ignorando el dolor de pies, Blas dio un brinco que a punto estuvo de atravesar el techo con la cabeza. A Juan Luis le entró un ataque de risa que por poco le ahoga y un dolor abdominal que doblaba su convulso cuerpo y que le duraría varios días. Blas no salía de su estupefacción. Estaba soñando que volaba entre las nubes rodeado de paz y libertad y de pronto se encontraba en un cuarto oscuro, con un dolor terrible en los pies, el corazón a 500 pulsaciones por minuto, un enorme chichón en la cabeza, y un cafre sin escrúpulos rompiéndose de risa delante de él.
-Qué hijo de puta –fueron las primeras palabras que logró articular su ofuscado cerebro-.
-Qué grandísimo hijo de puta. Te mataré –Juan Luis no podía parar de reír-.

(Para ver el capítulo XI pinchar aquí).

3 nov. 2008

Álbum de fotos del Mundial de Formula 1 2008

Así de contento se mostró Lewis Hamilton (Luis para los amigos) tras ganar el Mundial en una de las peores carreras que se le recuerdan. La virgen, los apóstoles, los ángeles, los arcángeles y vete a saber cuántos personajes más de las mitologías de todas las religiones habidas y por haber se le fueron apareciendo uno tras otro después de adelantar a Timo Glock a 500 metros del final.
Su padre, entrañable personaje del circo de la Formula 1, observaba los monitores en la última vuelta preparado para ir a por la grúa que tenía aparcada detrás del paddock en cuanto hiciese falta.
El hermano, con una parálisis cerebral que va y viene, se quedó anonadado cuando se dio cuenta de que Glock no había entrado a cambiar ruedas y podía dejar a Luisito sin su deseado trofeo.
Aquí podemos ver a Felipe Massa con el canguro que le habían regalado los de Ferrari. Con las lágrimas a punto de saltar les pegó una comida de olla memorable a los periodistas en la rueda de prensa. Mientras unos roncaban los otros pensaban “has perdido el Mundial, chavalote, cállate ya, tú no eres el protagonista”.
El padre, que se llevó el chasco de su vida, intentó ocultar su frustración poniendo esta cara.
Kimi Raikkonen, que ni le iba ni le venía, mostró la misma cara de siempre. Ni su padre ni su madre vieron la carrera. Aquí los podemos ver en una foto de familia en exclusiva para este blog.Fernando Alonso, segundo en la carrera, se destacó por ser el mejor piloto de la segunda parte del campeonato. Desde aquí, y para que quede escrito, voy a hacer un vaticinio: Fernando ganará su tercer Munidal el año que viene con Renault. Ahí queda eso. Aquí lo podemos ver de nuevo posando para la cámara.Estos han sido los personajes principales, pero ha habido otros.
Sebastian Vettel nos hizo saltar del sofá como el año pasado cuando adelantó a Luisito a poco del final.
Robert Kubica (Cubicha para TV3), desconocido él y su equipo en la recta final del campeonato, pasó con más pena que gloria.
Y de los demás no digo nada, porque no son lo suficientemente caristmáticos para salir en este blog.
Entretenidísimo campeonato, sí señor, que siga así, pero con Fernando delante durante toda la temporada.
Al tiempo.

2 nov. 2008

La fuente de la vida - Darren Aronofsky (2006)

Extraña y bella película, de las que cuesta entender, por desgracia Isa se durmió, que es quien entiende estas pelis raras, y tuve que chafardear en una web para que me explicase qué era lo que había visto. En esta interesante página se explica sobradamente todo lo que se puede explicar sobre una peli. La página está muy bien toda ella, la recomiendo para los amantes del cine.
Es de esas pelis que no cuesta ver una segunda vez, para entenderla bien, a lo que ayuda las bellas y fantásticas imágenes que aparecen, realizadas con una fotografía estupenda.
Es tema tratado es la muerte, siempre difícil, profundo, y dramático, y capaz de sacar del ser humano toda la fuerza de su interior. En la mitología maya, la muerte es como una liberación, el alma sale del encierro del cuerpo para pasar a tener una existencia plena, y el cuerpo se transforma en nueva vida. Muy espiritual. Muestra de lo que puede llegar a ser capaz un ser humano para preservar la vida de un ser querido, perdiéndose en ello los últimos días de su existencia. La obsesión puede llegar a hacer que un hombre crea que puede doblegar al destino.
La historia está narrada en tres épocas diferentes, pasado, presente y futuro, entremezcladas entre sí a lo largo del metraje, lo que ayuda a liarse, y protagonizada por los mismos personajes.
Para que la peli resulte creíble la interpretación de los personajes tiene que ser magistral, y lo es. Hug Jackman, hace un papelón impresionante, todo un descubrimiento. Cuando leí en la web que es el Lobezno de “X-Men” me quedé boquiabierto. Yo lo recordaba por su papel en “Operación Swordfish”, con John Travolta, en la que no se luce demasiado. En esa peli da la sensación de que sea un actor como tantos otros encasillado en las pelis de acción, en papeles insustanciales. Nada más lejos de la realidad. Sólo hay que ver “La fuente de la vida” para darse cuenta de que no es así.
Preciosa película que recomiendo ver con atención y relax, y con los puertos abiertos para que pueda entrar y llegar a tocar la fibra sensible.

Jennie – Douglas Preston (1994)

“La idea de que en la naturaleza los animales son incorruptos y pacíficos, mientras que el hombre es corrupto, violento e innatural, es una estupidez sin paliativos, pura y dura, al cien por cien”.
Poderoso extracto de esta novela que narra la vida de un chimpancé en una familia de humanos donde se le trata como tal. Muy realista. No es una comedia divertida de las gracias de un monito. Es un ensayo científico de las semejanzas y diferencias entre los chimpancés y los seres humanos. Para hacerse una idea de lo anterior, los chimpancés se parecen más en sus comportamientos y capacidades a los humanos que a los gorilas o los orangutanes. Son capaces de aprender a comunicarse de una forma básica con el lenguaje de signos de los sordomudos, entre otras muchas cosas.
Está contada de una forma diferente, se trata de entrevistas a los protagonistas de la historia, sin intervención de un narrador.
Es una novela interesante y profunda, sobretodo interesante, podría llegar a connmover, si uno de deja. Es amena y entretenida, pero no es de esas lecturas que enganchan o que te hacen meterte dentro hasta lo más profundo, al menos a mí no me ha pasado. Está bien, simplemente bien. Se aprende mucho sobre el comportamiento de los grandes simios, pero claro, para impresionarse el tema ha de interesar.

El acueducto. Capítulo IX.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

Alfonso se percató de que Juan Luis llevaba un rato parado delante del tablón. Se acercó y le preguntó:
-¿Qué hay de nuevo que yo no sepa?
-¿Quién ha colgado esto, Alfonso?
Alfonso leyó la nota nueva.
-No lo sé.
-Tienes que haberlo visto.
-No.
-Haz un esfuerzo Alfonso, intenta hacer memoria. Nadie cuelga nada sin que tú...
-¡He dicho que no lo he visto! -cortó Alfonso violento-.
Juan Luis sorprendido, miró a Alfonso a la defensiva.
-Disculpa, no me gusta que me insistan. Tan intrigado estoy como tú. Es como si perdiese la autoridad en mi propia casa.
-¿Ya sabes que las notas van dirigidas a Gavilán?
-Me lo he imaginado, después de ver la escenita con Joaquín. Aunque a pesar del realismo de su actuación sigue siendo mi principal sospechoso.
-Blas no hace bromitas así.
-Sí las hace.
-Esta vez no, Alfonso. Tío Miguel y yo le hemos estado buscando durante horas y no aparece por ningún sitio. Y la segunda nota no puede haberla colgado él, porque... desde lo de Joaquín no ha vuelto a aparecer ¿no?
-Tienes razón. Pero podría tener un cómplice.
-Eres terco como una mula. Con lo dura que es tu cabeza podrías partir en dos tu piano de un testarazo.
-No seas insolente, mocoso, que yo no soy tu tío.
La media sonrisilla de pillo de Juan Luis reblandeció la coraza de Alfonso.
-De mí no te cachondees que te tragas el chelo –dijo Alfonso, señalando al listillo e intentando no reírse-.
-Ahora fuera bromas creo que Gavilán tiene un problema gordo, y le voy a ayudar en lo que pueda.
-Ya sabes que no me cae muy bien, pero si te hace falta algo cuenta conmigo.
-Pues vigila tu tablón... –Alfonso dirigió una gélida mirada a Juan Luis- ... si no te importa... –que se diluyó en un momento- ... vamos, si tu amabilidad llega hasta ese extremo... – y se volvió a helar enseguida. A punto estuvo es pianista de soltarle un collejón al mocoso impertinente, quien cuanto más susceptible fuese la persona con quien tratase más tocacojones se volvía. Quizás por eso Alfonso se había guardado para sí que si lo de las notas no era cosa de Blas el espectro de sospechosos o posibles cómplices se reducía bastante. Recordaba haberle echado un vistazo al tablón cuando la nota nueva aún no estaba puesta, y desde entonces muy pocas personas habían pasado por el café. Muy pocas.

(Para ver el capítulo X pinchar aquí).