16 nov 2008

Piratería (le llaman)

Continuando lo dicho anteriormente, parece que los músicos venden sus entradas al precio que les puede resultar más rentable, por supuesto ignorando las posibilidades del gran público. Los discos han bajado de precio, pero no es porque sí, la demanda ha bajado, pero la intención sigue siendo la misma, antes se vendían al máximo precio rentable y ahora también. Conciertos y discos no son más que productos del mercado.
Entonces un usuario normal hace más o menos lo mismo, con la diferencia de que está al otro lado de la barra. Antes, si se podía comprar un disco se lo compraba y si no, no, siempre de acuerdo con su economía. Ahora puede escoger entre comprárselo y bajárselo de Internet desde un programa P2P (ojo, no estoy hablando del top-manta), y de acuerdo con su economía sería ridículo pagar cualquier precio por él si se lo puede bajar gratis cuando le apetezca. ¿No es eso economía de libre mercado? Dos productos prácticamente iguales a precios muy diferentes, ¿por cuál se decantará el usuario? Si los artistas y las compañías funcionan según la máxima rentabilidad ¿por qué tendría que hacer el usuario algo diferente?
El caso, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, es que se siguen vendiendo muchos discos, no tantos como antes, pero muchos, la industria discográfica sigue siendo rentable, si no ¿existiría?, tengan por seguro que no. ¿Y esos discos quién los compra? Sin tener en cuenta las ventas por descargas a móviles que suponen el 25% de las ventas hay dos tipos de compradores, los que no tienen Internet ni ningún coleguita de confianza que lo tenga, y los que sí tienen. Los primeros si les gusta la música es lógico que compren discos. Y los segundos son ese colectivo que ha caído en las redes de conciencia de las multinacionales. Éstas no paran de bombardearnos con mensajes que van directos a nuestras conciencias, que eso está muy feo, que eso es robar…
¿Robar?
¿Y a vender la entrada de un concierto a 500e cómo lo llamamos? Y a la subida de precio de un 50% que experimentaron los discos en el cambio de vinilo a digital siendo el CD un soporte infinitamente más barato en gastos de producción? En el precio de los conciertos va incluido el concierto, el disco que se promociona, el resto de la discografía al completo, los cubatas, los canutos, y en algunos hasta el bocadillo, el carajillo y el cigarrito. Y extrapolando a otros tipos de producto del mismo mercado, ¿cómo le llamamos a vender pisos de 50 metros cuadrados a 40 millones de pelas? ¿Y qué decir del precio de la gasolina? ¿Hace falta que siga? ¿No es eso robar? ¿Y quién paga el pato? El de siempre, el usuario.
Podríamos hablar también del cannon digital. Resulta que te cobran un mínimo porcentaje por cada soporte digital por si acaso se te ocurre hacer una copia ilegal. Por si acaso. Un mínimo que no me quiero ni imaginar los ingresos que produce. Este cannon va dirigido a la Sociedad General de Autores, que se sigue quejando y mandando los mismos mensajes anticonciencia que las multinacionales. O sea, se quedan con el cannon pero si pueden sacar algo más mejor. Economía de libre mecado. Y por cierto, ¿quién paga ese cannon? El de siempre, el usuario.
En realidad ¿quién se está quedando con la mayor parte del pastel? Sin duda las compañías de telecomunicaciones, que te cobran líneas de banda ancha a precios desorbitados pagados por supuesto por el usuario. Podrían poner el cannon en estas líneas, pero claro, las compañías simplemente subirían los precios y el que acabaría pagando el pato sería el de siempre, el usuario.
El usuario, el usuario, el usuario...
La reflexión concluyente que se extrae de aquí es inevitable. Por una vez en la vida “el usuario” es, de alguna manera, el beneficiado de todo este lío, las grandes compañías lo único que pueden hacer es quejarse o reinventar el negocio. ¿Seremos capaces de soportar la presión psicológica que nos dice que somos muy malos y que la culpa de todo es nuestra? Allá cada uno. Tengan claro que si esto no beneficiase a muchos poderosos los programas de descargas serían mucho más perseguidos, y esto de la música y el cine a la carta y gratis se acabaría y nos quedaríamos con dos palmos de narices después de darnos cuenta de que el poder que creíamos tener no estaba realmente en nuestras manos. La guerra no va con nosotros los ususarios. La guerra es entre los poderosos, que nos utilizan a nosotros como arma arrojadiza, como pasa con todas las guerras de cualquier tipo.
Que los grandes músicos vivan en la opulencia más desmesurada resulta obsceno. Que sigan cobrando derechos de autor después de décadas de haber editado un disco es injusto. ¿No son músicos? Pues que actúen, que trabajen, que se lo ganen, que suden la camiseta, que nosotros iremos a esos conciertos encantados, si la economía nos lo permite. Antes el concierto era para promocionar el disco, ahora es justo al revés. De alguna manera se está haciendo justicia.
Y es que Internet es una herramienta que sirve para muchas cosas. Un grupo puede promocionarse, puede vender entradas de sus conciertos, vender sus discos y muchas cosas más. Pero nos piden que usemos esa maravillosa herramienta sólo para lo que les beneficia a ellos. O todo o nada amiguetes, va todo en el pack.
Y otra cosa. Si no existiesen los programas P2P ¿cuánta gente tendría una línea ADSL? ¿Pagaríamos esos precios mensuales sólo para disponer de correo electrónico, mensajería instantánea y consulta de páginas web, entre otras cosas? ¿Y serían estos servicios gratis si no fuesen utilizados por millones de personas? Estoy seguro de que la mayoría de la gente no tendría ni ordenador. Entonces ¿qué sería de Microsoft, Google o Intel por citar algún ejemplo? ¿Y de Telefónica? A ver si al final, señores poderosos, vais a tener que agradecer a estos programas que vuestras empresas sean tan poderosas, de hecho, entre las más poderosas del mundo...
Pero como nunca tenéis suficiente, y aquí me refiero a Microsoft, una vez os habéis aprovechado de lo que llamáis pirateo para enriqueceros hasta el empacho ahora queréis reventar del todo diciéndonos que no usemos los P2P.
Que os zurzan. Que os zurzan a todos.
-Te has quedado a gusto, chavalote.
-Pues sí, mucho.
-Pues nada, a disfrutar, que esto se podría acabar en cualquier momento.
-Soy plenamente consciente de ello, amigo blog.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes, majo.
-¿No tenías que decir buenas noches?
-No, esto no ha sido un diálogo de besugos.

El acueducto. Capítulo X.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

De camino a casa Juan Luis se sentía un poco aturdido. El acabarse el whisky de un trago había provocado que parte de sus neuronas se echasen una siesta renunciando al control de sus actividades. Un paso inseguro y una mirada que empezaba a ser borrosa llevaron al joven hasta la puerta de su casa. La abrió. Entró. Notó una sensación extraña. Cada casa tiene un olor muy particular, el olor de la casa propia puede ser tan reconfortante para uno mismo como molesto para alguien ajeno. Aquel olor tenía una mezcla de los dos. “¿Hay alguien en el piso?” La luz indirecta de las farolas de la calle se colaba discretamente en el saloncito, coloreándolo de una acogedora y a la vez inquietante penumbra azul.
Después de cruzar el pequeño recibidor entró en el comedor sin hacer ruido. Se quedó quieto escudriñando el silencio y la oscuridad. Le pareció oír una respiración cadente. Dio dos pasos más y logró atisbar la redondez de una cabeza que sobresalía por el respaldo del sillón. “¿Qué tipo de ladrón es éste?”. No era muy amenazador. “Hay un tipo que se ha colado en mi casa y está durmiendo tranquilamente en mi sillón” –pensó Juan Luis encogiéndose de hombros. En el momento en que se iba a acercar un poco más el intruso dio un respingo y se puso a roncar como un toro de lidia embravecido, sin el más mínimo pudor, con la confianza del que está en su casa y no tiene ni problemas ni nada por hacer.
Juan Luis, con la musculatura ya destensada, rodeó el sillón para encararse definitivamente con el dormido visitante y descubrió a Blas Ibáñez Gavilán con la boca más abierta de lo que sería capaz de abrirla un león, haciendo aquellos ruidos inclasificables, con los pies descalzos descansando cómodamente sobre la alfombra... en un estado de desconexión total.
Pasado el peligro Juan Luis sonrió y empezó a prepararse la respuesta. “Este cabrón se ha colado en mi casa –no sé cómo- y me ha pegado un susto de muerte, esto no va a quedar así”. Se le pasaron por la cabeza cubos de agua, bocinas, plumas en las orejas, sillones volcados, gritos y empujones. Pero al ver un periódico atrasado en la mesita se decidió por algo más sencillo pero efectivo. El sillón era de escay. Nada que decir de la potencia que puede tener un buen golpe seco con un periódico contra esa superficie.
Asió la improvisada arma asustadiza y, relamiéndose, la dobló con mimo para conseguir una superficie bien plana pero consistente. De puntillas, volvió a la parte trasera del sillón. Acercó con sumo cuidado el periódico a la oreja derecha del roncante, que con sus espantosos ruidos solapaba los que pudiese hacer Juan Luis ayudando así a su maniobra. “!Qué canalla soy!” –pensaba mientras describía un arco poco a poco con su brazo derecho lo más amplio posible comprobando que no hubiese ningún obstáculo que pudiese interceptar el vuelo –“!Pero que canalla soy!” –pensó, acordándose de la Bruja Avería.
Ya preparado, se le escapó una risita de regocijo, del todo insuficiente para perturbar aquel profundo sueño. Contuvo la respiración, se puso de puntillas para dotar de aún más recorrido a su arma para aumentar su poder. El periódico empezó a bajar a una velocidad tal que los titulares de la semana anterior se quedaron atrás. A duras penas las fotos de un trío de mandatarios en una isla del Atlántico y las del ganador de alguna prueba de esquí alpino pudieron seguir semejante aceleración. Al mismo tiempo que el misil de papel se acercaba a su objetivo cortando el aire a la velocidad del rayo el asustador profesional abría la boca para expeler en un sonoro grito todo el aire contenido.
-¡PLAS! ¡UAAAAAH! -El diario impactó sobre el sillón de escay en la misma milésima de segundo que el poderoso alarido salió de la garganta, o más bien del alma, del canalla-.
-¡AAAAAH! –gritó Blas-.
Sus pies descalzos salieron disparados como muelles chocando contra la pesada mesita de madera que hizo saltar la superficie de mármol barato hasta casi caer al suelo. Ignorando el dolor de pies, Blas dio un brinco que a punto estuvo de atravesar el techo con la cabeza. A Juan Luis le entró un ataque de risa que por poco le ahoga y un dolor abdominal que doblaba su convulso cuerpo y que le duraría varios días. Blas no salía de su estupefacción. Estaba soñando que volaba entre las nubes rodeado de paz y libertad y de pronto se encontraba en un cuarto oscuro, con un dolor terrible en los pies, el corazón a 500 pulsaciones por minuto, un enorme chichón en la cabeza, y un cafre sin escrúpulos rompiéndose de risa delante de él.
-Qué hijo de puta –fueron las primeras palabras que logró articular su ofuscado cerebro-.
-Qué grandísimo hijo de puta. Te mataré –Juan Luis no podía parar de reír-.

(Para ver el capítulo XI pinchar aquí).

3 nov 2008

Álbum de fotos del Mundial de Formula 1 2008

Así de contento se mostró Lewis Hamilton (Luis para los amigos) tras ganar el Mundial en una de las peores carreras que se le recuerdan. La virgen, los apóstoles, los ángeles, los arcángeles y vete a saber cuántos personajes más de las mitologías de todas las religiones habidas y por haber se le fueron apareciendo uno tras otro después de adelantar a Timo Glock a 500 metros del final.
Su padre, entrañable personaje del circo de la Formula 1, observaba los monitores en la última vuelta preparado para ir a por la grúa que tenía aparcada detrás del paddock en cuanto hiciese falta.
El hermano, con una parálisis cerebral que va y viene, se quedó anonadado cuando se dio cuenta de que Glock no había entrado a cambiar ruedas y podía dejar a Luisito sin su deseado trofeo.
Aquí podemos ver a Felipe Massa con el canguro que le habían regalado los de Ferrari. Con las lágrimas a punto de saltar les pegó una comida de olla memorable a los periodistas en la rueda de prensa. Mientras unos roncaban los otros pensaban “has perdido el Mundial, chavalote, cállate ya, tú no eres el protagonista”.
El padre, que se llevó el chasco de su vida, intentó ocultar su frustración poniendo esta cara.
Kimi Raikkonen, que ni le iba ni le venía, mostró la misma cara de siempre. Ni su padre ni su madre vieron la carrera. Aquí los podemos ver en una foto de familia en exclusiva para este blog.Fernando Alonso, segundo en la carrera, se destacó por ser el mejor piloto de la segunda parte del campeonato. Desde aquí, y para que quede escrito, voy a hacer un vaticinio: Fernando ganará su tercer Munidal el año que viene con Renault. Ahí queda eso. Aquí lo podemos ver de nuevo posando para la cámara.Estos han sido los personajes principales, pero ha habido otros.
Sebastian Vettel nos hizo saltar del sofá como el año pasado cuando adelantó a Luisito a poco del final.
Robert Kubica (Cubicha para TV3), desconocido él y su equipo en la recta final del campeonato, pasó con más pena que gloria.
Y de los demás no digo nada, porque no son lo suficientemente caristmáticos para salir en este blog.
Entretenidísimo campeonato, sí señor, que siga así, pero con Fernando delante durante toda la temporada.
Al tiempo.

2 nov 2008

La fuente de la vida - Darren Aronofsky (2006)

Extraña y bella película, de las que cuesta entender, por desgracia Isa se durmió, que es quien entiende estas pelis raras, y tuve que chafardear en una web para que me explicase qué era lo que había visto. En esta interesante página se explica sobradamente todo lo que se puede explicar sobre una peli. La página está muy bien toda ella, la recomiendo para los amantes del cine.
Es de esas pelis que no cuesta ver una segunda vez, para entenderla bien, a lo que ayuda las bellas y fantásticas imágenes que aparecen, realizadas con una fotografía estupenda.
Es tema tratado es la muerte, siempre difícil, profundo, y dramático, y capaz de sacar del ser humano toda la fuerza de su interior. En la mitología maya, la muerte es como una liberación, el alma sale del encierro del cuerpo para pasar a tener una existencia plena, y el cuerpo se transforma en nueva vida. Muy espiritual. Muestra de lo que puede llegar a ser capaz un ser humano para preservar la vida de un ser querido, perdiéndose en ello los últimos días de su existencia. La obsesión puede llegar a hacer que un hombre crea que puede doblegar al destino.
La historia está narrada en tres épocas diferentes, pasado, presente y futuro, entremezcladas entre sí a lo largo del metraje, lo que ayuda a liarse, y protagonizada por los mismos personajes.
Para que la peli resulte creíble la interpretación de los personajes tiene que ser magistral, y lo es. Hug Jackman, hace un papelón impresionante, todo un descubrimiento. Cuando leí en la web que es el Lobezno de “X-Men” me quedé boquiabierto. Yo lo recordaba por su papel en “Operación Swordfish”, con John Travolta, en la que no se luce demasiado. En esa peli da la sensación de que sea un actor como tantos otros encasillado en las pelis de acción, en papeles insustanciales. Nada más lejos de la realidad. Sólo hay que ver “La fuente de la vida” para darse cuenta de que no es así.
Preciosa película que recomiendo ver con atención y relax, y con los puertos abiertos para que pueda entrar y llegar a tocar la fibra sensible.

Jennie – Douglas Preston (1994)

“La idea de que en la naturaleza los animales son incorruptos y pacíficos, mientras que el hombre es corrupto, violento e innatural, es una estupidez sin paliativos, pura y dura, al cien por cien”.
Poderoso extracto de esta novela que narra la vida de un chimpancé en una familia de humanos donde se le trata como tal. Muy realista. No es una comedia divertida de las gracias de un monito. Es un ensayo científico de las semejanzas y diferencias entre los chimpancés y los seres humanos. Para hacerse una idea de lo anterior, los chimpancés se parecen más en sus comportamientos y capacidades a los humanos que a los gorilas o los orangutanes. Son capaces de aprender a comunicarse de una forma básica con el lenguaje de signos de los sordomudos, entre otras muchas cosas.
Está contada de una forma diferente, se trata de entrevistas a los protagonistas de la historia, sin intervención de un narrador.
Es una novela interesante y profunda, sobretodo interesante, podría llegar a connmover, si uno de deja. Es amena y entretenida, pero no es de esas lecturas que enganchan o que te hacen meterte dentro hasta lo más profundo, al menos a mí no me ha pasado. Está bien, simplemente bien. Se aprende mucho sobre el comportamiento de los grandes simios, pero claro, para impresionarse el tema ha de interesar.

El acueducto. Capítulo IX.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

Alfonso se percató de que Juan Luis llevaba un rato parado delante del tablón. Se acercó y le preguntó:
-¿Qué hay de nuevo que yo no sepa?
-¿Quién ha colgado esto, Alfonso?
Alfonso leyó la nota nueva.
-No lo sé.
-Tienes que haberlo visto.
-No.
-Haz un esfuerzo Alfonso, intenta hacer memoria. Nadie cuelga nada sin que tú...
-¡He dicho que no lo he visto! -cortó Alfonso violento-.
Juan Luis sorprendido, miró a Alfonso a la defensiva.
-Disculpa, no me gusta que me insistan. Tan intrigado estoy como tú. Es como si perdiese la autoridad en mi propia casa.
-¿Ya sabes que las notas van dirigidas a Gavilán?
-Me lo he imaginado, después de ver la escenita con Joaquín. Aunque a pesar del realismo de su actuación sigue siendo mi principal sospechoso.
-Blas no hace bromitas así.
-Sí las hace.
-Esta vez no, Alfonso. Tío Miguel y yo le hemos estado buscando durante horas y no aparece por ningún sitio. Y la segunda nota no puede haberla colgado él, porque... desde lo de Joaquín no ha vuelto a aparecer ¿no?
-Tienes razón. Pero podría tener un cómplice.
-Eres terco como una mula. Con lo dura que es tu cabeza podrías partir en dos tu piano de un testarazo.
-No seas insolente, mocoso, que yo no soy tu tío.
La media sonrisilla de pillo de Juan Luis reblandeció la coraza de Alfonso.
-De mí no te cachondees que te tragas el chelo –dijo Alfonso, señalando al listillo e intentando no reírse-.
-Ahora fuera bromas creo que Gavilán tiene un problema gordo, y le voy a ayudar en lo que pueda.
-Ya sabes que no me cae muy bien, pero si te hace falta algo cuenta conmigo.
-Pues vigila tu tablón... –Alfonso dirigió una gélida mirada a Juan Luis- ... si no te importa... –que se diluyó en un momento- ... vamos, si tu amabilidad llega hasta ese extremo... – y se volvió a helar enseguida. A punto estuvo es pianista de soltarle un collejón al mocoso impertinente, quien cuanto más susceptible fuese la persona con quien tratase más tocacojones se volvía. Quizás por eso Alfonso se había guardado para sí que si lo de las notas no era cosa de Blas el espectro de sospechosos o posibles cómplices se reducía bastante. Recordaba haberle echado un vistazo al tablón cuando la nota nueva aún no estaba puesta, y desde entonces muy pocas personas habían pasado por el café. Muy pocas.

(Para ver el capítulo X pinchar aquí).

28 oct 2008

Iron Man - Jon Favreau (2008)

La factoría Marvel no se cansa, están agotando todos sus superhéroes. Ahora le toca el turno a Iron Man, del que nunca pensé que hiciesen una película.
En una peli sobre un superhéroe hay que explicar la historia de cómo llegó a serlo, y ésta no es menos. Pero resulta que la historia es larguííííísima, hay que esperar más de una hora para que salga Iron Man, es como si no empezase nunca, como si gran parte de la peli fuese una introducción.
Iron Man es un pedazo de personaje de increíbles y cambiantes poderes y de impresionante personalidad, de bellísima estética, que en la peli está ensalzada al máximo. Está construido de oro y titanio, y es dorado y rojo, todo un figurín.
Iron Man se hace de rogar, pero cuando por fin aparece, cuando se le ve volar por primera vez, es realmente emocionante, se me erizó el vello de todo el cuerpo.
De Robert Downey no me quejo (aunque cuando sale sin camiseta tienes la sensación de que está escondiendo barriga, ese truco me lo sé, pero no es porque yo tenga barriga, nooooo, no es por eso), la interpretación es buena, pero la hizo a las órdenes de un productor o un director que no han leído comics de Iron Man. Tony Starks, que es el personaje a quien interpreta Robert Downey, es un tipo con mucha clase, muy educado, y elegante en todos los aspectos, y Robert Downey encarna a un tipo sobrao y chulo, vacilón y mujeriego, que puede caer fatal. Han cometido el mismo error que con Spiderman, el menda que hace el papel no pega ni con cola, es un llorón embobado que no tiene nada que ver con el Spiderman real.
Las dos horas que dura la peli no se hacen largas, pero se hecha de menos más acción y sobretodo más Iron Man, que es por lo que uno ve una peli de estas. A pesar de todo esto el poco rato en que aparece compensa completamente por el gustazo que se da uno al ver a uno de sus superhéroes favoritos de su juventud (siempre detrás de Spiderman) en movimiento.

14 oct 2008

!Fernando Alonso ganó también en Japón!

!No me lo puedo creer!!!
!El año que viene ganamos el mundial seguro!!!
¿Visteis al puto negrot clavando frenos pa desdoblarse?
!Ja ja ja! !Estaba rabioso!! !Ja ja ja!!!
Anda chaval, pasa que aún me la liarás (pensó Fernando).

8 oct 2008

Reflejos – Alexandre Aja (2008)

Curiosa y escalofriante idea la de hacer llegar el terror desde dentro de un espejo. La peli está llena de tópicos (poli expulsado del cuerpo por borracho, separado, quiere mucho a sus hijos, investigación paranormal, mostruito feo, edificio construido sobre las ruinas de otro, cloacas...), te llevas algún escalofrío, pero de terror bien poco, ni siquiera despierta un interés por saber qué demonios pasa con los espejos. La peli es tan tópica que se espera uno una explicación tanto o más tópica.
El monstruito del final sobra, sólo es para darle a la peli un final espectacular totalmente innecesario.
Estamos curados de todo tipo de espanto. Mucho se tienen que estrujar la cabeza los cineastas para impresionarnos.
Aún así se deja ver.

Alien vs. Predator II – Colin y Greg Strause (2008)

No hay duda de que Alien es el monstruo más horripilante que ha parido un estudio cinematográfico. Y que Depredador es otro de los bichos con más poderío que se haya podido imaginar.
El uno es un animalejo que sólo vive para matar y repoducirse para dominar el Universo. El otro es una especie superior con algunos principios y comportamientos humanoides que le gusta jugar a matar Aliens.
“Alien el 8º pasajero” marcó un hito en el cine de ciencia-ficción y terror. Depredador no, pero también causó gran impacto.
Pero el bombazo que causaron estas pelis, sobretodo la primera, ya pasó. “Aliens vs. Predator” aprovecha la inercia del tirón comercial de estos dos entrañables seres y los enfrenta a ostias. Mientras transcurre la peli a uno le dan ganas de hacerse amigo de Predator, hasta que descubre que le da lo mismo matar Aliens que capullos humanos. Al principio van apareciendo muchos personajes. Pero muchos, como en las pelis de catástrofes, y piensas: “Como nos tengan que explicar la vida de toda esta peña lo tenemos claro”. Menos mal que los Aliens se los van cargando uno a uno y Predator de dos en dos.
Peli de acción sin muchas pretensiones, un poco oscura, sin argumento destacable, muy visual. Se deja ver, más que nada por el carisma de los dos mohtrus.

5 oct 2008

El arte de amar – Erich Fromm (1959)

Con este librito he aprendido mucho sobre psicología y sobre otras cosas, como sobre la ideología de Freud, del que no sabía nada, ni siquiera de su misoginia.
Pero la verdad es que es un compendio protohippy de ideas utópicas para cambiar el mundo desde comportamientos que deberían seguir todos los habitantes de este planeta, tales como disciplina, concentración, respeto... sí hijo sí.
Define el amor no como un sentimiento, algo que le pasa a uno sin poder evitarlo, si no como una acción, algo que se realiza con plena consciencia.
También dice que debemos seguir el ejemplo de las tradiciones orientales, como la china y la india, en el que el culto al amor y al respeto a través de la meditación les lleva a vivir la vida de una forma más satisfactoria y plena.
Sí, sí. Me hacen mucha gracia todos estos que se fijan en estas tradiciones como el ejemplo a seguir. ¿A qué les ha llevado tanta buena onda y buen rollete? A un país con ansias imperialistas como China, que te fusilan sólo por decir “u” cuando toca decir “a”, donde la gente vive sin derechos ni respeto de ninguna clase, rodeados de miseria y mentira. O como India, donde los componentes de las clases más bajas de una sociedad brutalmente jerarquizada tienen menos derechos que una vaca, con miseria, enfermedad, falta de higiene y muerte por doquier, con el dedo permanentemente a punto de apretar el botón de la bomba atómica sobre su propio vecino. Todo un ejemplo a seguir, sí señor.
Prefiero lo que tengo aquí, que con todas sus injusticias, contradicciones, hipocresía y demás exquisiteces al menos se puede vivir tranquilo y se puede decir lo que se piensa sin que te peguen un tiro.
Siempre pensaré que el ejemplo a seguir actualmente de civilizaciones de éxito social, político y económico son los países nórdicos, Suecia y Noruega, son la guía que los países de este mundo deberían imitar.

1 oct 2008

El acueducto. Capítulo VIII.

(Para ver el capítulo I pinchar aquí).

-Querido sobrino, mi gastado cuerpo no da para más. Seguir buscando ya no tiene sentido-. A tío Miguel se le entrecerraban los ojos, era de los que el despertador biológico no le dejaba dormir más allá de las ocho de la mañana. Lo que naturalmente implicaba que todo lo que fuese estar despierto después de las doce era asumir riesgos innecesarios de quedarse dormido en cualquier parte. Recalcando enfáticamente la palabra “cualquier”-.
Eran las dos de la madrugada. Juan Luis y tío Miguel se habían recorrido media ciudad buscando a Blas. Estaciones, bares, zonas de paseo, establecimientos de recreo de dudosa reputación. La búsqueda fue infructuosa, aunque tampoco esperaban más.
-Si Blas no quiere dejarse ver, no hay quien le encuentre.
-Eso espero, Juanlu.
-Nosotros ya no podemos hacer más, mañana será otro día.
-Hazme un favor y sigue hablando.
-¿Por qué? ¿Piensas mejor cuando finges escucharme? –preguntó Juan Luis mientras conducía el viejo 127-.
-No digas chorradas. Me estoy durmiendo, y ya sabes que tengo mal despertar.
-Por si acaso, deja el bastón atrás.
Juan Luis guardaba bien fresco en la memoria el día en el que en una
situación similar a la de esa noche le intentó despertar y tío Miguel le arreó un bastonazo en la rodilla que le dejó cojo una semana. –“¿Por qué me despiertas, cabeza de bellota?”-. Dijo entonces después del garrotazo y antes de darse cuenta de que estaban en el hangar.
-El bastón no lo dejo ni pa dormir.
-Pues gaste usted cuidado, maese Peñalba, que no llevo la armadura puesta.
Tío Miguel esbozó una sonrisa sin fuerzas y miró a su sobrino con melancolía. Era la viva imagen de su padre, el hermano de tío Miguel, muerto en accidente de tráfico pocos años atrás. Juan Luis hablaba a veces en ese lenguaje de novelas caballerescas con la misma solemnidad y grandilocuencia que su padre. Había aspectos en los que no se parecían demasiado, pero su sentido del humor era exactamente igual.
Poco antes del accidente Juan Luis se había independizado. Había encontrado un empleo bastante estable en una pequeña escuela privada donde impartía clases de repaso por las tardes, además tenía sus propios clientes. Daba clases a domicilio a niños ricachones que se resistían a seguir los pasos de sus padres, y durante los fines de semana se dedicaba a corregir mecanoscritos para un editorial. Así pudo compaginar sus estudios y pagarse el alquiler de un pequeño estudio. Su madre se quedó sola y Juan Luis quiso volver al piso donde vivía, pero ella prefirió dejarle hacer su vida y se fue a vivir con sus hermanas, una viuda y la otra soltera, al barrio limítrofe. La mayoría de las veces que iba a visitarlas no estaban en casa, siempre se iban de andurreo por ahí, tiendas, paseos, bingo, partidas de cartas, cafés, reuniones de tupperware, de tuppersex... Mejor, pensaba Juan Luis. La vida sigue.
A Juan Luis le gustaba estar solo, pero a veces se le comían las cercanas paredes del estudio. Por suerte, ahora que había acabado la carrera, trabajaba también por la mañana dando clases a adultos de enseñanza básica e informática. Procuraba no estar demasiado tiempo en casa. La Minerva era su segunda vivienda, y Blas era con quien compartía buena parte de sus horas libres, aparte de tío Miguel.
A raíz del accidente los lazos entre tío y sobrino se estrecharon aún más de lo que ya estaban. Cada uno encontraba en el otro lo que echaban en falta en sus vidas. Prácticamente nunca salía el tema, tampoco hacían falta palabras, se conocían lo suficiente como para no tener que hablar de ello. Cuando Juan Luis tenía verdadera necesidad acudía a Blas, que escuchaba paciente sin opinar ni aconsejar, justo lo que necesita alguien que lo único que quiere es desahogarse. Blas sabía escoger el momento de tomar las riendas. Con su pericia oratoria era capaz de sacar a Juan Luis del pozo más profundo. Generalmente se les unía algún amiguete, era entonces cuando Blas descorchaba su portentosa imaginación y arrancaba las exclamaciones de asombro del amiguete y las carcajadas disimuladas de Juan Luis, que se lo miraba con cariño agradecido, cosa que Blas percibía y recibía con agrado.
-Ya llegamos tío.
-¿Eh?
-Cuidado con el bastón. Ya llegamos –dijo Juan Luis, deseando tener a mano un par de puntales para ayudar a su tío a mantener los ojos abiertos-.
Juan Luis paró el coche y abrió la puerta del hangar. El pitido de marcha atrás retumbó en las paredes del garaje. Se apeó y fue a ayudar a tío Miguel a salir del coche.
-Venga, pa casa.
-(...).
-Mierda –se quejó Juan Luis por lo bajo-.
Mirando el bastón de reojo dio un pequeño empujoncito en el hombro de su tío.
-Que ya estamos en casa.
-Brrrffsss –bufó tío Miguel-.
-Mierda –por lo bajo-, ¡eh, tío! –más alto-, ¡tío Miguel! –aún más-, ¡QUE YA HEMOS LLEGADO!
Tío Miguel pegó un brinco cual canguro asustado, abrió los ojos pero la gorra se le deslizó hacia delante y se los tapó. Blandió su bastón y lanzó un ataque con un swing que ni Severiano Ballesteros en sus buenos tiempos. Juan Luis, ya preparado, lo esquivó de refilón, pasó rozando su hombro derecho. Tío Miguel lanzó otro estacazo a tientas, Juan Luis se tiró al suelo hacia la izquierda con una palomita que ni Íker Casillas burlando con certeza la segunda embestida bastonil.
-Maldito seas, lacayo del Diablo, ¿por qué me despiertas? –gritó tío Miguel quitándose la gorra de los ojos-.
-Que ya estamos en casa, Gladiéitor.
-Te he dicho que no dejases que me durmiera.
-Ahora la culpa será mía.
-Grrrffrrr –mugió tío Miguel, saliendo del coche con dificultad pero ya calmado-.
-¿Te acompaño hasta arriba?
-No hace falta, llego solo. Perdona.
-Nada nada, así compruebo que estoy en forma.
-Buenas noches Juanlu, cierra bien cuando salgas.
-Adiós –se despidió, contento y orgulloso de mantener intacta su integridad física, mirando a tío Miguel subir la escalera que llevaba a las habitaciones, esperando que alcanzase su objetivo por si acaso.
“A eso le llama mal despertar, ¡casi me rompe la crisma! Menos mal que ya sé por dónde van a ir los tiros”.
Juan Luis se reía para sí. Se imaginaba que cualquiera que hubiese visto la escena hubiese pensado que estaba atacando a tío Miguel para robarle o algo peor, y hubiese llamado a la policía, o le hubiesen dado una paliza entre los dos, y tío Miguel, una vez despierto, le hubiese arreado un bastonazao al otro, por entrometerse, y…
“Qué imaginación, cada vez me parezco más a Blas”.
Con un caminar parsimonioso fue sorteando calles, apretando su chaqueta contra el cuerpo para combatir la cada vez más fría noche. Al quedarse solo, la imagen de Diana y su maravilloso culo se volvió a alojar en su cabeza.
“Qué casualidad, estoy justo delante de La Minerva, y aún está abierta”.
De casualidad nada.
Un pequeño diablillo rojo se le apareció a la izquierda de su cabeza y le dijo: -“Qué bien te sentará un café calentito”-. Al instante, un angelito vestido con una túnica blanca y con un aro resplandeciente coronando su testa entró en escena por la derecha diciendo: -“No le hagas caso, sabes que el café después no te dejará dormir”-. Juan Luis se quedó parado delante de la puerta esperando los argumentos de sus nuevos amigos.
“Ella te está esperando dispuesta a pasar contigo una noche de pasión”.
“Mañana tienes cosas que hacer, y es muy tarde”.
“La noche es joven”.
“Esa chica no te conviene, no la conoces de nada, recuerda las palabras de tu madre”.
“Tu madre se lo pasa bomba a su manera, hazlo tú a la tuya”.
“Estás cansado, es muy tarde”.
-Eso ya lo has dicho, no vale repetir –intervino Juan Luis-.
“Mejor un copazo que un cafetito”.
“Ya sabes cómo acabas muchas veces”.
“Alfonso está tocando el piano”.
“No son horas de músicas”.
“No escuches más a este petardo y entra de una vez, los tres sabemos que lo estás deseando”.
El angelito se quedó mudo, la última frase del diablillo había sido demasiando poderosa.
Los personajillos se difuminaron y Juan Luis entró en La Minerva. Estaba todo recogido y a media luz. Todas las sillas dormían encima de las mesas. Sólo quedaba Alfonso tocando una suave pieza al piano y los otros dos intentando articular alguna palabra inteligible con sus respectivos codos apoyados en la barra. Diana no estaba.
Dedicó un cansino saludo a los otros dos, uno de ellos le hizo una reverencia que a punto estuvo de dar con su frente contra el suelo. Se acercó a Alfonso y se quedó allí escuchando la dulce tonada, en silencio, disfrutando de la melodía y del grácil movimiento de manos de Alfonso, que se desplazaban por el teclado como virutas de seda arrulladas por una suave brisa.
-Hoy estás inspirado –susurró Juan Luis cuando Alfonso concluyó la pieza-.
-Toca oftra, San.
-Que no es “toca otra”, es “tócala de nuevo”, y se dice “Sam”, no “San”.
-Anda y que te den pol culo.
Los otros dos llevaban una cogorza encima de las que hacen época.
-Sírvete algo tú mismo, Juanlu, invita la casa, y ponles algo a aquellos dos, a ver si se derrumban ya.
Juan Luis se coló tras la barra y se sirvió un whisky con un cubito de hielo.
-Fllena aquí, niño.
-Eso, llena aquí, niño.
-¿For qué repites lo qfe yo digo?
-¿Yo?
-Sí, tú, ¿qfien va a ser?, el niño aún no ha afbierto la fboca.
-Disculpe usté, caballerete.
-Ya fveremos si te fdisculpo.
Juan Luis dejó a los otros dos con sus refinadas disertaciones filosóficas para volver con Alfonso. De camino hacia el rincón del piano miró de reojo al tablón. Había un nota nueva. El muchacho la leyó atentamente.
Cada segundo que pasa
se aclara el camino
se cierra el círculo
aumenta tu miedo
crece mi ansia.
Quiero lo que tienes
porque es mío
y ahora te quiero a ti
vivo, si puede ser
y si no muerto
aunque a mí me pese
y a ti te libere.

(Para ver el capítulo IX pinchar aquí).

30 sept 2008

!Fernando Alonso ganó en Singapur!!!!!


!Fernando Alonso ganó en Singapur!!!!!
!UEEEEEEEEEEEE!!!!!!
!UEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!
!Se hizo el milagro!
Un diez por ti, machote, contigo hasta la muerte, en las buenas y en las malas.

Invasión - Oliver Hirschbiegel (2007)

Remeic (¿o se escribe remake?) justito de la genial “La invasión de los ladrones de cuerpos”. ¿Qué sentido tiene hacer una peli que es copia de otra? Es como ver una peli que ya has visto. Lleva la moraleja de “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, recontada y resabida, nada nuevo. Si se tiene algo mejor no es necesario verla, ni mucho menos. Salen Nicole Kidman y Daniel Craig (el nuevo James Bond) en un papel más que discreto, por no decir insustancial.
Un día escuché en la radio que Nicole Kidman era la única actriz de hoy en día que tenía el glamour y la brillantez de las estrellas de antaño, como Ava Gardner, Liz Tailor y Rita Hayworth, verdaderas estrellas, y pensé que podía tener razón, pero después de ver el esperpéntico retoque que se ha hecho en los labios el título se le ha deformado de una forma grotesca. ¿Qué ha hecho esa moza? ¿No era lo suficientemente guapa? ¿Quería serlo aún más? ¿Por qué? ¿Para qué?
Señoras y señores estrellas de cine: no os entiendo, estáis bobos. Eso que hacéis con vuestros caretos es repugnante, y dice mucho de vosotros.
He aquí un par de muestras de lo comentado, abstenerse los que sufran del corazón, esto puede provocar emociones fuertes.

Accidente de moto

Acabo de ver un accidente de moto, hace pocas horas. Iba subiendo por la C-13 dirección Tremp, en el primero de los dos túneles de Camarasa, el largo. Cuando llevaba recorrido medio túnel he visto aparecer un motero que, creo, iba pasado en la curva de izquierdas de la entrada del túnel. Se ha chocado contra la pared repetidas veces. La pared no es como la de los túneles modernos, no es lisa, es roca viva. Después de darse un montón de porrazos contra esa pared parecía que iba a mantener el equilibrio, pero el bordillo de la pequeña acera se lo ha impedido y se ha caído al suelo. Se ha quedado estirado boca abajo en el asfalto inmóvil. Al momento ha aparecido un coche que iba en la dirección del motero y sus dos ocupantes, una pareja mayor, se han bajado para atender al accidentado. Justo cuando me iba a bajar del camión, cuando por fin he podido deshacerme del puto cinturón, el señor del coche me ha dicho que llamase a una ambulancia lo más rápido posible. El motero intentaba arrastrarse como podía, con la intención más que nada instintiva, de salir del asfalto, ha hecho un gran esfuerzo y se ha vuelto a quedar inmóvil. Le he visto una mano ensangrentada, por lo demás no parecía tener daños, al menos visibles. Como no hay cobertura he tenido que seguir el camino esquivando trozos de moto, viendo como de los demás coches que paraban no se bajaba nadie. Cuando he salido de los túneles ya tenía cobertura y he llamado a los mossos. Después de una corta pero intensa conversación me han dicho que ya iba una ambulancia hacia el lugar del accidente.
Me hubiese gustado quedarme allí para atender al motero, pero alguien tenía que hacer la llamada. Sé que no hacía falta, que ya había alguien, y posiblemente él estaría inconsciente, pero me he quedado con las ganas de hacer algo más, de hablarle, intentar tranquilizarlo, decirle que la ambulancia ya estaba en camino, que todo iba a salir bien.
Se te encoge el corazón cuando ves algo así.
“Esperemos que no sea grave”, le he dicho al mosso, que ha atendido mi llamada (por cierto, rapidísimo), “Esperemos que sea así, gracias por su llamada”, me ha dicho el mosso.