30 mar. 2011

"Funny games" - Michael Haneke (2007)



¿Tienes ganas de sufrir un poquito viendo una peli? Pues ni se te ocurra ver ésta, porque no vas a sufrir un poquito, no, vas a sufrir muchísimo, desde el principio hasta el final.

Estamos demasiado acostumbrados a que las pelis convencionales siguen unos mismos patrones. Por ejemplo:
-Si alguien tose no dura ni dos escenas.
-Si sale algo que no viene a cuento será importante para el desenlace final.
-El malo muere.
-De los buenos siempre muere primero el negro.
-El chico y la chica siempre se salvan.
-Y se besan.
-Si el malo es insuperable los buenos siempre tienen algún recurso para ganar.
-Si el bueno es maltratado siempre cobra venganza.
-Los buenos son héroes.
-Los malos, por adorables o seductores que sean siempre se acaban saliendo de sus casillas.
-Etcétera, etcétera, etcétera.

Las pelis normales siempre te dan satisfacciones, o lo que es lo mismo: los acontecimientos se suceden como uno espera.

En “Funny games” no. No, no y no. No te deja regocijarte ni un momento. Es más, en la única escena que pasa lo que uno espera el director echa mano de un ingenioso truco surrealista para anularla. Te quedas de piedra.

La peli es buenísima, y la interpretación de los cinco personajes principales es genial, el ritmo es constante, la tensión se mantiene en lo más alto durante toda la peli, es una gozada y se agradece que haya directores que arriesguen inventando cosas tan originales. Pero, aunque sin necesidad de salchicherío, se sufre mucho. No te puedes relajar ni un momento. No dejas de sufrir ni un segundo ¿Pero qué necesidad tengo yo de sufrir tanto? Ninguna. Prefiero no ver pelis así, por buenas que sean.

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